En el madrileño restaurante Solchaga nos encontramos este desapacible (y ya va siendo demasiado habitual) 13 de mayo unos cuantos invitados por Ediciones B para disfrutar de una comida en la que presentar el nuevo libro de Antonio Cabanas, El hijo del desierto (este último es el título del libro, aunque bien podría ser el mote del autor por su pasión egipcia). Y como no podía ser de otra manera siempre que nos invitan y podemos, Hislibris Estuvo Allí.

En esta ocasión hemos sido Zen y el que teclea (Richar) los afortunados invitados a un tipo de presentación que realmente se agradece, ya que conjuga todos los elementos para disfrutarla y desconectar durante un par de horas: un buen restaurante (curioso en este caso, porque daba la sensación de estar comiendo en casa de la abuela), un grupo no demasiado nutrido (17 creo haber contado), una mesa amplia en la que poder tener una conversación común y por supuesto un tema interesante sobre el que charlar, en este caso el Antiguo Egipto.

Como decía al inicio, se trataba de presentar la última novela de Antonio Cabanas, prolífico escritor de temática egipcia, lo cual te explicas rápidamente en cuanto le escuchas hablar durante 5 minutos seguidos sobre un tema que no sólo le apasiona sino del que tiene unos conocimientos impresionantes. Decían que la cultura es aquello que te queda una vez has olvidado todo lo aprendido; pues el amigo Cabanas ha debido aprender cientos de millones de cosas sobre Egipto.

Es una gozada cuando te sientas a escuchar a alguien que, además de saber un rato largo sobre temas muy interesantes, encima cuenta las cosas de manera entretenida y amena. Porque la realidad es que salvo al final que nos hemos animado a ir preguntando cosillas varias, la primera hora y media ha sido casi un monólogo del autor, hablando del libro y multitud de anécdotas y chascarrillos que le iban viniendo a la mente y que hilaba con precisión y acierto. Una gozada, de verdad.

Sobre el libro prefiero no contar demasiado porque lo mejor es leerlo, pero sí afirmar que me han entrado unas ganas locas de hincarle el diente. Egipto no es mi tema favorito, sinceramente, pero los personajes de los que nos ha hablado el autor, las pinceladas de trama que nos ha desvelado y el hecho de que se ambiente en la época de los faraones guerreros (la cual desconocía, todo sea dicho de paso), pues me han tocado la fibra. En fin, que no sólo hay que saber escribir buenas historias, sino también venderlas bien y en eso el autor ha sido un verdadero crack por la pasión (nada forzada, conste) con la que ha hablado de su libro.

Y poco más que añadir, que hemos pasado un rato de lo más agradable y entretenido, en el que -al menos yo- hemos aprendido cantidad de pequeñas historias del Antiguo Egipto, de esas que te abren el apetito por conocer más acerca de esa fascinante civilización, que me llevo los deberes más que apetecibles de leer la novela, y que por supuesto reitero el agradecimiento al equipo de Ediciones B que tan bien nos cuida. Ah, y que por fin he conocido en persona a Olalla García (ejerciendo en este caso de reportera dicharachera de Ábrete Libro), ¡encantado y ya era hora!

Fuente: Hislibris