Si la primera novela que escribió del Antiguo Egipto trató sobre los ladrones de tumbas, y la segunda, de los médicos, la tercera, que acaba de publicar, la protagonizan los guerreros. El escritor Antonio Cabanas asume ahora este contexto por ser el menos conocido de la civilización del Nilo. Este piloto de líneas aéreas de profesión y egiptólogo de afición, presentó su libro El hijo del desierto, el pasado jueves en Tenerife.

-Su nuevo libro, ¿cuánto tiene de ficción y cuánto de realidad?
“La ficción de la obra viene con el protagonista. Pero todo lo que envuelve la historia, los escenarios y la mayor parte de los personajes son verídicos. Para escribir debí hacer un gran esfuerzo de investigación. La única documentación que existe se encuentra en las tumbas donde están enterrados esas personas. Las tuve que visitar para saber un poquito acerca de ellos. Podemos decir que el 80% de los personajes y el ambiente de la época es rigurosamente real”.

-¿Con qué género se siente más cómodo, con el ensayo o la novela?
“He escrito un ensayo y cuatro novelas, aunque el primer libro de ficción no tiene que ver con el Antiguo Egipto, como sí ocurre con el resto. Todos mis textos tienen un carácter divulgativo. En las novelas, además de disfrutar de una narrativa que pueda gustar más o menos, el lector puede desplazarse a una civilización antigua”.

-¿Qué le llevó a escribir sobre este período y del faraón Tutmosis III?
“Cada obra que realizo trata períodos diferentes, para que los lectores tomen una conciencia amplia sobre la civilización del Antiguo Egipto. He escrito sobre ladrones de tumbas, médicos y ahora me pareció que sería una buena idea ocuparme de los guerreros, los ejércitos y las batallas, sobre la cara menos conocida de esta sociedad del Nilo. Tutmosis III funda un imperio, y realmente es un faraón guerrero, el más poderoso de toda la historia de Egipto. Extiende sus fronteras hasta lugares que nunca más llegan a alcanzarse”.

-¿Ha habido últimamente algún descubrimiento significativo sobre Tutmosis III?
“Se hacen descubrimientos constantemente. Pequeños hallazgos como trozos de vasijas, ostracas, que son cerámicas en las que hay alguna inscripción. Siempre digo que hay un 70% de hallazgos arqueológicos por sacar a la luz del Antiguo Egipto. No olvidemos que esta civilización tuvo 3.000 años de historia”.

-En esa época se empiezan a escribir los anales…
“Este faraón compila todas sus aventuras para que en la posteridad se supiera que era grande entre los grandes. Ademas, siempre lleva unos sabios en sus campañas militares para hacer estudios sobre la flora y fauna de los países que conquista. Estos anales, que están en el pilono sexto del templo de Karnak, relatan gran parte de estas guerras, pero hay también una sala muy importante en la que se muestra el jardín botánico, donde se ven plantas y animales esculpidos en bajorrelieve”.

-¿El guerrero protagonista del libro le dio la oportunidad de escribir sobre la vida de la gente corriente?
“Sí, me posibilitó escribir sobre las relaciones entre las gentes del pueblo llano, cómo viven y cómo son sus vínculos. Son personas muy sencillas, con apego a la tierra”.

-¿Es frecuente que soldados de clases populares lleguen a convertirse en generales?
“Hay muchos casos que lo indican. Deben tener la ‘fortuna’ de vivir en un período de guerras, porque antes de Tutmosis III, su tía madrastra sólo emprende una campaña en Nubia. Existen bastantes datos sobre guerreros que se convierten en generales. Uno llegó incluso a ser faraón”.

-¿La religión está presente en la vida de la gente corriente?
“Está en el aire que respiran. La magia impregna todo el Antiguo Egipto, porque adoran a más de 2.000 dioses. Se siente un pueblo elegido por vivir en ese entorno, hasta tal punto que veneran a animales tan peligrosos como la cobra y el cocodrilo, que provocan multitud de muertes todos los días. Ven también en estas bestias un lado benéfico”.

-¿Hay un trasfondo de crítica social en la novela?
“Al fin y al cabo la novela hace una alegato contra la guerra. He utilizado este personaje para denunciar, en cierto modo, a esa bestia terrible que acompaña a las personas desde que pusieron los pies en la tierra. Este guerrero, al que podemos asemejar con Aquiles, vive atormentado porque tiene el terrible don de dar muerte a los demás. Sufre y se revela contra los dioses que le empujan hacia un camino que al final ya no quiere recorrer”.

-¿Cómo ha sido la evolución de su literatura? ¿Ha cambiado el planteamiento de la investigación?
“Cada libro que escribo es diferente y procuro que no tengan que ver unos con otros. Pero la documentación que utilizo es similar. Trato a este tipo de obras como novelas históricas y también divulgativas. No se puede escribir sobre personajes que existieron, sin saber quiénes fueron, porque estaríamos desdibujando la historia. En ese sentido, trato todos los libros por igual”.

-¿Ha visitado todos los lugares que cita en el libro?
“Todos. Siempre hago un trabajo de campo”.

-¿Cómo se inició su interés por el Antiguo Egipto?

“Viene de la adolescencia, cuando en un libro de texto vi la máscara funeraria de Tutankamón. Se produjo un efecto llamada que me absorbió y empecé a interesarme por las publicaciones que trataban el tema”.

-Pertenece a la Asociación Española de Egiptología. ¿Esta disciplina se ha desarrollado en este país tanto como en los vecinos?
“Actualmente se ha desarrollado mucho, porque llevaba un poco de retraso, no porque no hubiera gente interesada, sino porque no estaba al nivel de Inglaterra, Francia y Alemania, que han sido excavadores por excelencia. Hoy en día hay multitud de proyectos que están a las órdenes de españoles, bien considerados internacionalmente”.

-¿La excavaciones tienen ahora la misma actividad que en épocas anteriores?
“Sí. El ir allí produce una especie de fiebre, y el mero hecho de encontrar un trocito de vasija emociona. Las extracciones no son anuales sino que duran unos poco meses al año. Hay muchas excavaciones de diferentes países, y todos aportan su trabajo a los estudiosos que investigan cada día esta civilización”.

-¿La literatura sobre la Edad Media ha desviado la atención de los aficionados al Antiguo Egipto?
“Creo que los seguidores de la historia antigua y el imperio egipcio lo son siempre. Mucha gente que lee por primera vez un libro sobre este tema, se queda enganchada a él”.

Fuente: Manolo Pérez / Diario de Avisos