Como ya nos tiene acostumbrados este autor con sus novelas ambientadas en el mágico mundo del Egipto milenario, los dioses y las tradiciones egipcias inundan los pasajes de su prosa fácil y amena dando un toque exótico a la lectura que no llega a cansar en ningún momento sino todo lo contrario al enriquecer nuestro vocabulario y estimular nuestra imaginación. El suspense está garantizado y la anticipación que el lector hace a los sucesos no siempre coincidirá con lo urdido por el autor.

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