En una trama con ecos de la ‘Odisea’, con ingredientes como la Yoruba, la magia negra del África profunda, que una amante del protagonisa usa incluso para lanzarle un conjuro de amor, resalta Cabanas que el poder del dinero y de los banqueros es un invento antiguo. “En Alejandría había el barrio de los judíos, que ya eran prestamistas, daban hipotecas y hacían depósitos. El rey Auletes, padre de Cleopatra, se sabía débil y se mantuvo en el trono a base de sobornos y compra de voluntades. Para ello pidió préstamos y sabía que lo mejor era deber mucho al más poderoso porque este, para cobrar lo prestado se aseguraría de protegerte.

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