El egiptólogo y exministro de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, ha enviado una carta al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, pidiendo que se cubra el Templo de Debod para protegerlo de la lluvia ya que, asegura, “en cien años se caerá abajo porque el agua penetrará en las grietas y lo destruirá”.

Piedra a piedra, en 1968, llega a Madrid el Templo de Debod. Un regalo de la República Egipcia en agradecimiento por haber colaborado en el traslado de los Templos de Abu Simbel. Es el más grande de los cuatro templos que Egipto regala a Italia, Alemania, Estados Unidos y España en los años 60. La Unesco puso una condición para su entrega: que estuviera protegido.

En 1970 cae una inmensa nevada en Madrid que obliga a construir la estructura que actualmente vemos en el parque. Se realiza con piedras traídas de Salamanca y, prácticamente, lo que es el Templo egipcio, queda protegido en su interior. Por ejemplo, de las cuatro columnas que vemos en la parte frontal, tan solo una, la de la derecha, cuenta con un capitel original de Egipto.

Pero esta estructura no parece ser suficiente. El prestigioso egiptólogo Zahi Hawass lo ha visitado y ha vuelto a insistir en que el Templo de Debod está en una ubicación ideal, pero debe estar protegido.

De hecho, Hawass ha hablado con la vicepresenta Carmen Calvo y ha mandado una carta al Ayuntamiento de Madrid pidiendo que se cubra el valioso regalo. Hace unos días, incluso, dijo que si no lo conservábamos, tendríamos que devolverlo.

Hawass ha estado recientemente en Madrid para visitar la exposición de Tutankhamon, una muestra que recopila en Ifema 1.000 objetos con los que el joven faraón puso rumbo a la vida eterna.